BISTROT DE LLEVANT

La naturalidad sin artificios

En la cocina del Bistrot de LLevant se reivindica la autenticidad, la frescura y la naturalidad sin artificios; se respeta la tradición gastronómica francesa a través de los clásicos de la bistronomía más pura; y se presenta como parada obligatoria en la región para los amantes de platos de otros tiempos. El credo de esta casa es firme: trabajar siempre con productos frescos de calidad y respetar el indispensable fait maison. La carta del Bistrot de LLevant es corta y sobria, cambiante al ritmo de las estaciones y con tres reyes indiscutibles: el cerdo, la ternera y el pato. Como aliciente y través de la pizarra de sugerencias o los menús diarios, el chef deja volar su imaginación sin complejos ni corsés para declinar una cocina más abierta, aunque siempre con la touche francesa, con propuestas efímeras en función de su inspiración y de los productos de temporada, seleccionados por él mismo a diario en el Mercado Central.

Este lugar tan atípico en Alicante ha nacido de la aspiración de un tándem de hedonistas, rebeldes, curiosos y trotamundos, en el que cada uno hace destacar sus fuertes e invoca sus raíces culturales sin dejar de poner especial acento en la dimensión familiar de su ideario. El chef Adrien Blanc, la parte bistrot y francesa del equipo, defiende en la cocina su larga experiencia en locales reputados y fundados en la tradición bistrot y brasserie de París y Burdeos. Insiste en su devoción por los sabores de siempre, y por recuperar y rejuvenecer con su característico acento del sudoeste francés los platos que salían de los fogones de Mamie Andrée. En la sala, Àngels Mas, la parte llevant y mediterránea del proyecto, transmite el calor, la proximidad, el intercambio, la escucha, el gusto por gustar y por demostrar la belleza de las cosas sencillas. Su misión es hacerles sentir como en casa. 

Y es precisamente entre las paredes del Bistrot de LLevant donde la historia arquitectónica alicantina hace su resistencia contra las corrientes de modernidad e uniformidad que invaden la ciudad. Las paredes de claridad mediterránea, los suelos hidráulicos originales restaurados, la disposición de las estancias, la cancela que preside el hogar o el mobiliario retro se conjugan con detalles actuales que refundan un restaurante que siempre ha tenido encanto.  Así, recuperadas pinturas de la originaria Marmita se menzclan con obras plásticas contemporáneas expuestas por artistas locales en sus regulares exposiciones. La vajilla familiar traída de Francia es disfrutada por los comensales entre otras piezas de anticuario, viejos libros de cocina, utensilios de menaje antiguos, recuerdos de viajes y de la historia de los nuevos propietarios. Un espacio mágico e inesperado, un estilo sencillo y discreto, y una luz indirecta y tamizada envuelven a los visitantes haciéndoles sentir bien de inmediato.

 

El Bistrot de LLevant se convierte en un perfecto refugio urbano en una tranquila calle a escasos metros del centro bullicioso. El decorado intimista, romántico y bohemio, el ambiente musical jazzy y folk, lo alternativo de este bistrot que invita a la camaradería, al recogimiento y la reincidencia por igual, hacen de él  el sitio perfecto para poder detener el tiempo en buena compañía y con unos sabores que les harán viajar en el tiempo y en el espacio sin moverse de Alicante.

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